Esta práctica se enraíza en la tradición filosófica del “cuidado de sí”: cuidar su vida, su forma de vivir. Preocuparse auténticamente por uno mismo implica cultivar su relación con los otros, con el mundo, con la existencia.
Como un gimnasio entrena el cuerpo para prevenir la enfermedad, la práctica filosófica cultiva su salud mental antes de las crisis. No reparamos y fortalecemos.
Donde la psicología trabaja sobre su singularidad psíquica, la filosofía cultiva su universalidad racional. Lo descentramos de usted mismo para darle amplitud.
Formador certificado TPF (Taller de Prácticas Filosóficas), he acompañado a personas confrontadas a las grandes preguntas: enfermedad incurable, cuestionamientos profesionales, transiciones de vida y formación de futuros practicantes.
Tradición socrática, sabiduría antigua, fenomenología, terapia existencial y enfoque TPF (filial del IPP en el mundo hispano).